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Bordados

Las mujeres de la localidad en los ratos de la siesta se salían al sol en la puerta de la calle o en el patio a realizar con la mejor luz del día las labores: punto, ganchillo, bordados de ajuares y las faldas regionales para la ofrenda de flores a la patrona y para la participación en el grupo folklórico «Río Almanzor», al que se apuntan las niñas desde muy temprana edad  para aprender las distintas danzas. Las faldas o refajos son de paño grueso, bordadas a mano con motivos manchegos (amapolas, espigas, florecillas del campo) y un remate con picos bordados en negro, los colores tradicionales son: verde con bordado de margaritas blancas, rojo con bordado de espigas y amarillo con  bordado de amapolas rojas. En la parte superior, una camisa blanca con bordados y cinta de raso en el cuello, puños y pechera, también un chaleco negro, así como un delantal negro con puntillas, medias blancas y zapato negro. Los hombres tienen un atuendo que se compone de pantalón negro, camisa blanca, chaleco negro, medias blancas y zapato negro.

Los herreros

Las diversas muestras de rejas y balcones que se exhiben en las fachadas de las casas señoriales y la ermita del Rosario, nos indica la tradición de siglos  que avalan esta artesanía. Así lo podemos comprobar en la carta que Hervás y Panduro que envió a sus familiares en el s. XVIII, situando una herrería en la calle de las Imágenes. Los herreros que guardamos en nuestra memoria son: Manuel Cavadas, Julio Avilés, Honorio y José Andrés (este último aún vive). Estos artesanos practicaban  el arte  de moldear el hierro en la fragua con el yunque calentándolo a fuego con carbón y propulsando el aire con el fuelle. El instrumento que se utilizaba principalmente era el martillo, y el sonido producido por el choque de ambos era característico de las fraguas. Las tenazas eran otros de los útiles que ellos mismos se fabricaban para hacer su trabajo.

Reja del s. XVIII perteneciente a la Ermita de Ntra. Sra. del Rosario

La Música

La tradición musical está muy arraigada en las gentes de Horcajo.Es rara la familia que no tiene un músico en casa.En la actualidad contamos con una escuela de música y bastantes jóvenes realizando estudios superiores con  gran afición. En  1918 se crea la Banda municipal. Actualmente la Agrupación Musical «La Concepción» está muy valorada por su calidad y repertorio. Es motivo importante destacar su participación desde sus inicios en la Semana Santa de Cuenca.

La jota

Nuestro grupo flolklórico «Río Almanzor» surge en mayo de 1972, aunque muchos años antes, las mujeres del pueblo ya la bailaban.

Se trata de la jota manchega tiene como característica propia que tiene rasgos de ronda, tiene un compás 3/8, consta de varias repeticiones. Para bailarla se utilizan tres pasos, vueltas dobles y sencillas, pasos de enlace y el paso de «verre» o paso de vaso. La posición de los brazos en alto, los dedos en posición de tocar los pitos, los hombros un poco hacia delante, los pies se mueven rápidos, pero a poca altura del suelo.

La jota me dan que canten

la jota yo no la sé

por darle gusto a mi amante

la jota yo cantaré.

Las barandillas del puente 

se menean cuando paso

 mejor te meneas tú

cuando luces tu refajo.

Inicio de la jota 

Los belenes

Es costumbre cuando llega la Navidad que en las ermitas se realice un belén de gran tamaño. Los vecinos del barrio se reúnen todos los años para realizarlo con elementos naturales, tales como musgo, arena, piedra, etc. construyendo un bonito nacimiento. En la puerta de la ermita se prepara una hoguera en la que se calienta la gente y se asan patatas. Los niños piden el aguinaldo pidiendo de puerta en puerta.

En lo referente a las costumbres podemos encontrar:

Voto de Villa

Es la tradición que más ha calado en los horcajeños invocando la protección de San Sebastián, abogado protector de la peste. Por este motivo se preparan las  tortillas de San Sebastián.

Los «Aspaos»

Hasta los años 80 se pudieron ver y oír a los penitentes que en la noche del Jueves Santo, bien entrada la noche, desde el interior de la iglesia, se cargaban con un palo y cadenas, vestidos con enaguas y descalzos para cumplir su penitencia. Desde la puerta del Sol hasta el Calvario (recorrido del Vía Crucis). Los vecinos escuchaban en el silencio de la noche el ruido de las cadenas, la poca luz y el silencio daba pie a numerosas historias de miedo que hacían pasar mala noche a más de uno.

Feria (feriar)

Vamos a la feria del Horcajo. Expresión que se escuchaba a los vecinos de los pueblos limítrofes, cuando se aproximaba el 13 de septiembre. Tras un largo verano de trabajos de campo las gentes necesitaban un respiro, cita obligada para reponer el ajuar doméstico y de labores del campo. Su ubicación abarcaba desde la plaza del Cerrillo pasando por la Plaza de España hasta la Fuente de los tres chorros o «Barbacana». Estos vendedores se convertían en amigos ya que solían acudir asiduamente.

Vamos a feriarnos expresión que se escucha a los vecinos el último día de feria, después de mirar, regatear y calcular el dinero para cada cosa.Se tenía por costumbre darse un capricho comprándose alguna cosa personal.

Los Mayos

La noche del 30 de abril los horcajeños se reúnen en la plaza del pueblo para cantar el mayo. Costumbre ancestral que saluda la llegada de la primavera, cantaban los jóvenes a las mozas. Hoy sólo se dedican a la Virgen. Antiguamente existían 3 tipos de mayos:«viejos», «nueros» y los dedicados a la Virgen.


Ha venido mayo

bien venido sea

para que galanes

cumplan con doncellas.

La licencia, guapo

ya la tenéis dada

y la de mis padres

voy a recabarla.

Para dibujarte

quisiera tener

distintos colores

y hermano pincel.

Pinceles son plumas

y una me has de dar

de tus alas bellas

águila imperial.

De los Mayos «Viejos»