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LEYENDA DEL HOSPITAL

El duende de Martinico, dicen haberlo visto mucha gente en los años de posguerra. Aparecía por la noche y  tomaba forma de gato dentro de una carrasca y se estilizaba de tal manera que llegaba hasta el  tejado, hasta donde llegaba la mencionada carrasca. Asustando a los que allí se sentaban a cenar.

Ese mismo duende se trasformaba en cordero y cuando la gente llegaba a la altura del hospital caminaba junto a la persona y luego desaparecía.

Se cuenta que dentro del árbol había una cueva que rellenaron de piedras y sellaron, porque se crecía que de allí salía el duende fruto de una maldición. Cuando se hundió el hospital nunca más se volvió a hablar de estas historias.

LEYENDA DE SANTA FAUSTINA

D. Lorenzo Hervás y Panduro mandó, para su oratorio personal, el cuerpo decapitado de S. Faustina procedente de las catacumbas de S. Priscila en Roma, donde estuvo exiliado, en 1797, según el acta de autenticidad. Los restos, guardados en una urna, viajaron desde Nápoles hasta Valencia y desde allí en carro hasta Horcajo. Cuentan que los bueyes se pararon en la calle Melchor Cano a su llegada y allí se realizó el oratorio, porque los bueyes no tiraban ni para atrás ni para adelante.

LEYENDA DEL BRAVO CAPITÁN ALONSO DE CÉSPEDES

Es el hombre fuerte de los victoriosos ejércitos, siempre a la cabeza con su grandísima espada de tres dedos de ancha y catorce libras de peso, dando ejemplo a la tropa y entre sus hombres recordado como «el que todo lo partía en dos».

El valeroso horcajeño fue célebre por su gran fortaleza y de él se cuentan que estando de viaje con S. M. D. Felipe II molestándoles en el camino una rueda de aceña del río Tajo, la apartó sin ningún esfuerzo para seguir camino.

Poniéndolo a prueba el príncipe don Carlos le propuso enfrentarse a un tigre y este sin dudarlo le respondió que sí. Al encontrarse con el animal  se abalanzó y lo mató de una cuchillada. Lo mismo hizo con un toro, al cual le cortó la cabeza. Llegando a la ciudad de Toledo llamó a una puerta para pedir alojamiento y al  no abrirle, sacó la puerta del quicio. En esta misma ciudad detuvo un carro con dos mulas que se despeñaban.

En una iglesia pasaba mucha gente a misa y una dama no pudiendo acercarse a la pililla del agua bendita él, viendo la impotencia de no poder tocarla, arrancó la pililla y se la acercó a la dama con gran cortesía, depositándola otra vez en su lugar.

Según Ángel Horcajada el día 7 de diciembre 1547 nuestro paisano se encontraba en la batalla del Elba. Un soldado a sus órdenes, cavando una trinchera, encontró un canuto y en él encerrado, un lienzo pintado al óleo con la imagen de la Inmaculada. Los soldados, llenos de alegría, llevaron en procesión aquella imagen a las casas donde tenían sus banderas. Alonso de Céspedes después de rezarle con lágrimas en sus ojos, besa la mano real y va satisfecho en compañía de 9 soldados a intentar la proeza. Cortar las amarras con tal prontitud, empujan vigorosamente las barcas y empiezan a remar río adentro, que no lo pueden impedir. Llegan las barcas se llenan de soldados de los Tercios de España, las campanas tocan a arrebato…, empieza la lucha…, la victoria se decide por los tercios españoles. El resultado de la proeza es la pacificación de Alemania.

Terminadas las contiendas, nuestro bravo capitán, regresa a la patria que le vio nacer. Quién sabe si, en agradecimiento a la Virgen, él mismo después de contar su hazaña a sus paisanos, reprodujo aquella procesión para que, posteriormente pasase a formar parte de nuestra historia, que hoy la conocemos como «La noche del Vítor».

Ángel Horcajada. Huellas del Pasado

 

Otra leyenda del origen del Vítor. Horcajo era un pueblo rodeado de una muralla con 7 puertas. En tiempos de la reconquista, un grupo de tres musulmanes entraron en el pueblo y la gente se escondió en la iglesia a la que llegaron los moros. Viendo un estandarte con la Virgen lo tomaron como prenda de conquista. Cuando el pueblo se dio cuenta que raptaban su estandarte, comenzó a vitorear a la Virgen y a tratar de impedir que se lo llevaran. En su huida los moros llegaron a la primera puerta y esta se cerró, lo mismo ocurrió con la segunda y así hasta la séptima. Viéndose acorralados y sin salida volvieron a la iglesia y devolvieron el estandarte al pueblo y a la iglesia. Cuando trataron de huir, lo lograron ya que milagrosamente, estas estaban abiertas.

Programa de fiestas Vítor 2014

LEYENDA DEL CABALLO BOMBA

Es la historia de un caballo blanco perteneciente a la cuadra de la finca llamada Cueva Plaza, que ofrecía dicho animal año tras año para realizar la procesión del día 7 de diciembre. Se cuenta que este animal era tan noble y tan bueno que aguantaba todos los pormenores de esa noche; conocedor del recorrido, de las gentes, formando en aquellos años parte de la fiesta. Hasta se llegó a acuñar la frase: «tienes más aguante que el caballo Bomba».

Dicen los que lo cuidaban en las cuadras, que cuando llegaba la fiesta del Vítor se ponía nervioso y se inquietaba. Tal era su devoción a la fiesta que en sus últimos años no lo trajeron por ser muy viejo y aun así, al oír  las campanas, se escapó de las caballerizas y caminó él solo hacia el pueblo, plantándose en la puerta del Sol, para asombro de los horcajeños.

HISTORIA DE TRABUCO

Entre los numerosos caballos que nos ayudan a realizar, año tras año, nuestra fiesta del Vítor, podemos destacar a Trabuco, de color castaño, perteneciente a la  cuadra que actualmente presta los caballos. Este caballo ha dado muy buenas tardes en la plaza de toros de las Ventas. Un buen caballo que nos acompañó 13 años, conocedor del pueblo, especialmente del tramo de la Cuesta del Marqués. Sabiendo tirar cuando era el momento y parar cuando así lo requería.

LEYENDA DE LA VELETA

Camino del paraje del Nacimiento, antes de llegar, se construyó una veleta que movida por el viento extraía el agua de la cañada que por allí transcurría. Se dice que a la vuelta de la curva se veían dos monjas recogiendo agua,  y según te acercabas, las monjas desaparecían; y por más vueltas que le dabas a la veleta, allí no se encontraba a nadie. Por este motivo, la gente no quería ir por allí sola, temiendo se les aparecieran las monjas.

LOS DE LA MIELGA

Traqueteaba el tren por la vía camino de Madrid. En Tarancón se habían coincidido, en un vagón de tercera, varios viajeros de los pueblos circunvecinos y la conversación enseguida se animó:

-         ¿De dónde sois vosotros?

-         Somos de Horcajo.

-         ¡Ah! ¡Bueno…! Sois… ¡los de la mielga!

Se aventuró a insinuar tímidamente el viajero.

-         Sí. Pero tú eres de ¡los de la albarda! Y vosotros… de la viga…

Surgen risas divertidas.

-      Y ¿por qué os dicen los de la mielga?

Verás esta es la historia: hace que en la Iglesia de Horcajo, con una torre de 30 m más o menos, era frecuente que los domingos después de la misa se encontrasen los hombres en una animada conversación.  Allí estaban el moreno, el  cojo y el mil reales, junto con algunos más de «palique».De pronto, uno de ellos repara en algo verde que cuelga de entre las bolas que coronan la torre.

-      Mira parece una planta, ¿no?

-      ¡Sí, es una mielga!

-     ¡Sí qué es una mielga!, ¡Y qué hermosa esta…! Es una lástima que se desperdicie tan «reverde» y tan fresca. Si la cogiera mi borrico… ¡Menudo banquete se iba a pegar! ¡Aguarda aquí, qué voy a por él!»

Mil reales se fue a por su burro, al rato apareció tirando del ronzal de este.

-      Ya tengo un plan. Me parece que a este no le hago subir por las escaleras de caracol hasta las bolas. ¡Pues subo yo!

Allá que se fue, escaleras arriba hasta las bolas con una larga maroma, la cual lanzo a sus compañeros para que la atasen al pescuezo del borrico con un lazo escurridizo.

-      ¡Yo tiraré «parriba» y mi borrico se hartara de mielga!

Los compinches de Mil reales ejecutaron sus órdenes al pie de la letra, y el burro se comenzó a izar. Mil reales comentaba:

-      ¡mirar mi burro¡ Ya  se está relamiendo del banquete que se va a pegar.

 A dos palmos de las bolas, el burro tenía toda la lengua fuera y Mil reales les decía:

-      ¡Mira cómo se ríe cómo ve la mielga!

Y por culpa de este paisano a los horcajeños nos llaman ¡los de la Mielga!

 Programa de fiestas del Vítor 1991

Nueva máquina o Volvedor

         D. Juan Cristóbal Manzanares, cura propio de Horcajo Priorato de Santiago de Uclés desde 1772 hasta 1781, inventó una máquina que unida a la trilla común, facilita el trillar de la mies, en agosto de 1775. Se probó delante de S. M. Carlos III y señores de su Real Consejo de Castilla en la Real Casa de Campo de Madrid en agosto de 1776, periodo en el que se desarrolla la Ilustración española.

GLOBO MARTE

En 1884 se crea la primera Unidad de Aerostación Militar en España. El Rey D. Alfonso XII ordenaba a la IV Compañía del Batallón de Telégrafos la conservación, inflación y manejo de los globos aerostáticos.

Reconocida la importancia de este Servicio y la necesidad de crear una Unidad independiente, tuvo como resultado la formación, para estudiar las Unidades de Aerostación existentes en los Ejércitos Europeos, del Parque Aerostático y la creación de la Compañía de Aerostación en Guadalajara.

Importante fue la aportación del Parque de Aerostación de Guadalajara al conocimiento de la atmósfera en aquella época. La aportación de experimentos, como la ascensión que realizaron Herrera y el físico Esteban Terradas, desde Guadalajara a Brihuega para determinar las ecuaciones matemáticas del “péndulo continuo”. Otros ejemplos que podríamos citar fueron las ascensiones realizadas, junto con la Comisión Científica Internacional de Aerostación, del globo Marte para medir el gradiente vertical de temperatura, la del globo Júpiter en Burgos el 30 de agosto de 1905 o la realizada en el globo Urano.

Algo más sabemos del globo Marte, pues este globo aterrizó de manera desafortunada en Horcajo de Santiago. Según publica la Gaceta de Madrid, S. M. el Rey D. Alfonso XIII da las gracias al Ayuntamiento de Horcajo de Santiago y a los vecinos de esta Villa, especialmente a D. Ramón Sánchez Casas y al médico D. Antonio Ortigüuela por el auxilio y atenciones que generosamente dispensaron al Director del Instituto Central Meteorológico, y demás tripulantes del globo Marte, del Parque Aerostático de Ingenieros militares de Guadalajara, al descender con alguna violencia por el fuerte viento y otros inesperados accidentes en las cercanías del expresado pueblo (…) simultáneamente con los observatorios de París, Strasburgo, Berlín, Viena y Roma. Esto ocurrió  en el mes de mayo de 1903.